lunes, 25 de marzo de 2024

EDIMBURGO SORPRENDE!!!

DIA 23/24

La distancia entre las ciudades entre Glasgow y Edimburgo es tan corta, que, en solo una hora con quince minutos, es por esa razón que de Glasgow salimos 8 am, a las 9 am estábamos en Edimburgo y a las 10 am en el centro de la ciudad para que Edimburgo nos sorprenda con sus historias.

Lo primero que me sorprendió al llegar a Edimburgo y salir a sus calles, fue la cantidad de turistas que andaban por Edimburgo, parecía un pequeño espacio de Londres. Luego me dieron el dato que esta es la segunda ciudad más visitada del reino unido, después de Londres. Más aun, yo llegue a la ciudad para fin de semana y un poco antes de semana, todo esto acrecentaba el turismo en las calles, según opinión de los mismos guías turísticos.

Cuando llegue a la ciudad, el frio se sentía bastante fuerte, aunque había sol se veían algunas nubes oscuras en el cielo, pensé q podría pasar lo mismo que me había pasado en Glasgow, que llovía un rato y luego paraba y luego volvia a llover. Para mi suerte los 2 días que estuve por la ciudad, ninguna gota de agua cayó, solo el frio era muy intenso y por momentos corría un viento en la ciudad que hacía que el frio pueda hasta penetrar el mejor abrigo. Aprendí que acá tenía que andar con los 02 abrigos que cargaba, además una casaca, un polo y un calentador, para andar algo tranquilo por la ciudad caminado.

Edimburgo, esta comprendía por 2 partes, la ciudad vieja y la ciudad nueva. La ciudad vieja es la que está cargado por turistas, ya que allí se concentran las construcciones de las épocas medievales y el punto más visitado de la ciudad, El castillo de Edimburgo.

Tuvimos 2 días completos para conocer la ciudad, en la que tratamos de aprovechar a lo máximo para conocer desde un comienzo. Desde que nos introducimos en la calle principal de la ciudad vieja, calle que se le conoce como La milla, porque la avenida une al Castillo y al palacio de Edimburgo y tiene como longitud de una milla. Esta avenida, parte de ella es solo peatonal, pero indican que, en verano, meses de julio y agosto, tienen cerrar toda la avenida y volverla peatonal, porque la cantidad de turistas es tanta que se ven obligados a hacerlo.

Apenas nos introducimos en la avenida, el primer personaje con el que me cruce fue con Adan Smith, si, el padre de la economia moderna, yo ni idea que era Escoces y esta colocado en la avenida mas transitada, como para que nadie se olvide luego de su nacionalidad, ya que pensaba que era ingles.

El aforo por las calles era bastante, grupos de turistas con sus guías respectivos, andando de acá para allá, las calles desde temprano abarrotadas y los cafés llenos de personas desayunando. Pero lo manera como nos recibía la ciudad era que, en medio de todo ese bullicio de la gente, sobresalía la música de un Gaitero, de esa música que tiene un instrumento, que es una bolsa, dicen que hechas a base de la piel de cabra o vaca y tiene como unas ramificaciones, por las cuales, de una de ellas, el músico va echando aire a la bolsa para luego esta al ser presionada, expulse el aire por las otras ramificaciones y así se vaya generando la música que lo controla el músico con sus dedos.

Esta música me hacía saber que ahora si estaba en Escocia, y es que, desde muy chico, la música de escocia se volvió como una insignia de ese país, luego que vi la película “corazón valiente” en donde se narra la vida (algo ficticia) del gran guerrero escoces: William Wallace.

Mientras caminaba por la calle rumbo a la catedral, desde donde pensaba empezar a conocer la ciudad, a lo lejos vi que se acercaba una banda de músicos… increíble…era una banda de gaiteros y detrás de ellos otra banda con instrumentos clásicos de una banda… venían recorriendo la milla, me uní a la marcha de las bandas y a grabar, era todo un éxito ver a la banda, todos corrían delante tratando de grabar, otros se detenían un rato para ver pasar a la banda con sus celulares. Dicen que así nomás no se ve a una banda de Gaitas, la melodía es más bella aun cuando se juntan varias gaitas. Sin querer esta banda me hizo recorrer toda la milla, luego tuve que regresar toda la cuadra, no importaba, tenía en mi celular la grabación de casi toda la marcha. Junto a mí, muchas personas más que habían corrido también grabando todo el recorrido.




Conocer la catedral St. Giles de Edimburgo es una de los lugares imprescindibles de la ciudad, una pequeña iglesia a diferencia de otras de Europa, pero bastante simpática en su interior. Sus vidrieras que presentan son muy llamativas y lindas.



Tuve también la suerte de escuchar al coro, claro, ellos en alguna presentación oficial, pero si estaba en su ensayo, aun así, escuchar a un coro dentro de una iglesia como estas, le da un toque especial al interior de una iglesia.

Dentro de la catedral hay algunas cosas que destacan, en especial la estatua de John Knox, un reformador de la iglesia, que, por estas zonas del reino unido, fue el que fundo la iglesia presbiteriana de escocia, ellos pregonaban que dios era todo y por ende dios estaba en todos lados.

Es muy común asociar las calles y partes de la ciudad a la novela o película fantasiosa HARRY POTTER, la autora de este libro, Joanne Rowling, solía visitar esta ciudad mientras escribía la novela, dicen que ella se inspiraba mucho en el entorno de la ciudad escocesa, algo medieval, algo misteriosa y mágica. 

Ella solía ir al cementerio Grey fiar, que está en casi en el centro de la ciudad, que también nos dimos un tiempo para visitar, muchos arguyen que la visita y el recorrido que hacia ella por el cementerio era para recolectar nombres que luego los pondría a los personajes, salía del cementerio y se sentaba a escribir en un café que se encuentra justo al frente del cementerio, junto a su hija. Del café se tiene la vista del cementerio, lo curioso es que detrás del cementerio hay un colegio. Ella confeso muchas veces que no se inspiró para nada en ese colegio. Le creemos… lo cierto es que ese colegio está dividido por 4 grupos, los cuales compiten entre ellos para ganar puntos. ¿Le seguimos creyendo?

En este cementerio, la tumba más visitada, no es precisamente la de una persona, si no la de un perrito llamado Bobby, dicen que, si la fidelidad tuviera nombre, para los escoceses, esta se llamaría Bobby; que fue el acompañante fiel del policía John Gray; juntos iban a todos lados de la ciudad, hasta que un día su dueño, falleció por tuberculosis en 1858 y lo enterraron en este cementerio, Bobby se sentaba todo el día encima de su sepulcro. Se fue volviendo muy conocido Bobby en la ciudad, que la gente le llevaba comida y lo cuidaban. Por esas épocas, estaba prohibido que haya perros vagabundos, fue así que los días de Bobby estaban contados, pero fue tanto el cariño de la gente hacia Bobby que juntaron dinero entre todos y compraron una ciudadanía para el animalito. 

Pero su vida no iba a ser muy larga, la de Bobby, en esos años, donde no había vacunas, y Bobby durmiendo a la intemperie, comiendo lo que le daban sin tener una dieta balanceada como los perros de hoy en día, su salud del perro fue mermando y a los pocos años se fue a unirse con su dueño. Hoy en la entrada al cementerio se le rinde un homenaje a Bobby y a su lealtad, las leyendas indican que Bobby está enterrado junto a su dueño.


También visitamos el Museo Nacional de Estocolmo, un edificio bastante tosco por fuera, pero por dentro presenta una estructura bastante liviana y acogedora, llena de exposiciones de animales disecado o imitaciones, también se puede ver vestimentas tradicionales de la historia de este país y muchas de sus tradiciones, una muy buena exposición de ciencia para ir enamorado a los niños en el conocimiento

¡Pero lo que más me llamo la atención y me trajo hasta este museo y recorrerlo, fue la presencia de la oveja Dolly, si!!! La oveja que hace algunos años fue el producto de la ciencia, gracias a la clonación de seres, bueno, esta oveja fue el primer ser mamífero clonado y que hoy es exhibida, ya está disecada, en este museo, creo que por Dolly valía la pena la visita y recorrer el museo, de paso aprendía muchas cosas más.



El segundo día en mi estadía por Edimburgo, el clima seguía muy frio, pero con un sol radiante, ayudaba a que el ambiente no esté tan helado, y lo mejor de todo, no iba a llover y tampoco se sentía ese viento helado. Con eso salimos con todo a seguir conociendo la ciudad con la ayuda de los guías locales.

Nos lanzamos a conocer el otro lado de la ciudad, la new town o ciudad nueva. Empezamos a recorrerla por la plaza de St Andrés para dirigirnos hacia la Colina de Calton, en donde se tienen las mejores vistas de la ciudad, arriba se puede encontrar algunos monumentos destacados como: el Monumento Nacional, que recuerda a la Acrópolis de Atenas y es conocida como la Atenas del norte; el fotogénico Monumento a Dugald Stewart y el Monumento a Nelson, que se encuentra en una torre. Nelson el mismo vicealmirante que venció a Napoleón en la batalla de Trafalgar y visitamos su plaza en Londres. 





Cuando estábamos encima de la colina de Calton, a lo lejos vimos una colina aún más alta de otro lado de la ciudad de Edimburgo, y vi como algunas personas comenzaban a subir dicha montaña, calculé que me iba a llevar una hora para subir la pequeña montaña, asi que me aventure, y decidi cruzar la ciudad para subirla.

En el trayecto me cruce con el palacio de Holyroodhouse, que es un pequeño castillo donde se guarda la colección de la corona inglesa y al frente de ella esta el edificio del parlamento escoces. Ambos edificios solo los vi por fuera, no entramos, no estaba en nuestros planes, nuestra meta era subir la montañita esa.



Exactamente, nos llevó casi como 45 minutos subir a lo alto de la montaña, cuando llegue arriba, google me marcaba que estaba en el sitio llamado Arthur´s seat, dicen que se le puso este nombre en honor al Rey Arturo y ahora entendía porque aparecía este nombre en la lista de cosas que ver en Edimburgo, estábamos 250 metros por encima de la ciudad, y la vistas de toda Edimburgo casi a 360° eran INCREIBLESSSS!!!


Bajar de la montañita nos llevó otra media hora y ahora enrumbarnos hacia el lugar más visitado de la ciudad. El famoso castillo de Edimburgo. Esta imponente fortaleza se ha convertido en el monumento más visitado de Escocia, ubicada en la parte alta de la ciudad antigua permite tener increíbles vistas de la ciudad y albergar varios puntos de interés como:


El Cañón de la una en punto: Hace siglos atrás, cuando aún no había mucha exactitud con la hora del día, en el castillo se encendía un faro para dar a conocer la 1:00 pm. Pero el clima en Edimburgo por lo general es nublado y de los 360 días, 300 andaban nublados, así que decidieron cambiar de método, pusieron un cañón, y a la 1:00pm, lo disparaban, el sonido por toda la ciudad era percibido por todos y la gente podía alinear sus relojes. Hoy en día que ya es muy raro que la gente ande desorientada, el cañón casi se ha vuelto más en una tradición que en una necesidad. Y todos los días a la 1:00 pm se sigue dando el cañonazo oficial.

Dentro del castillo, existen otros museos para visitar como: la capilla de Santa Margarita, la Piedra de Scone, La casa con los Honores de Escocia, el Mon’s Meg, el cementerio de mascotas, el Museo Nacional de la Guerra o las antiguas prisiones. Recorrerla con detenimiento, para un amante de la historia, puede llevar más de un día, a nosotros nos llevó toda una tarde, teníamos que saber elegir los lugares a conocer y a aprovechar la entrada que nos costó casi 22 libras. 

Tanto así que nos quedamos hasta el final, poco a poco los guardianes iban cerrando las casa y áreas y nos iban arrinconando a la salida.



A la salida del castillo, nos detuvimos en la explanada, cuando llegamos antes de entrar al castillo, estaba lleno de turistas, muchos queriendo entrar al castillo, otros muchos saliendo. A la salida ya estaba casi vacío, dicen que, en agosto, se celebran los famosos desfiles de la Royal Edinburgh Military Tattoo, un espectacular desfile militar con gaitas y fuegos artificiales.

Con mayor tranquilidad me pude dar cuenta que en la portada del castillo, de cada lado de la puerta del castillo, esta las estatuas, de los personajes más emblemáticos de Escocia, creo yo, la de William Wallace y la de Robert I Bruce. Ambos mencionados y personificados en una de las mejores películas de todos los tiempos “Brave heart” o Corazón Valiente. La cual se hizo ganadora a la mejor película del año en los premios del Oscar. 

En el siglo XIII los escoces vivían sometidos bajo el reinado inglés, en ese contexto es en el que surgen las figuras de William Wallace y de Robert Bruce. 



Wallace, que era un simple terrateniente escocés y sin formación militar, históricamente se sabe muy poco de él, por no pertenecer a una familia de nobles, fue nombrado, tras su sonada victoria en la Batalla del Puente de Stirling en 1297, Guardián de Escocia (Guardian of Scotland), convirtiéndose en héroe de esta Primera Guerra de Independencia escocesa.

Considerado por los ingleses simplemente como un forajido, Wallace (de enorme estatura y fuerza, a juzgar por la que se considera su espada, conservada en su Museo a las afueras de Stirling) fue dando evidencias de ser un notable estratega, capaz de derrotar al poderoso ejército inglés básicamente a través de una inteligente planificación. 

Apresado finalmente por los ingleses en 1305, Wallace fue cruelmente torturado, ahorcado y descuartizado; este escarmiento, que pretendía desmoralizar a los escoceses, consiguió, por el contrario, convertirlo casi inmediatamente en leyenda.

Es justo tras su muerte, en 1306, cuando Robert Bruce es coronado rey de Escocia, y continua la batalla empezada por Wallace contra el rey Eduardo y revitalizando el sentimiento escocés. Su victoria en Bannockburn en 1314, en donde pudo unir a los 4 clanes de toda escocia para conseguir su libertad, consagró el triunfo escocés abriendo un periodo de casi trescientos años de independencia.

Me iba alejando del castillo de Edimburgo y la noche empezaba a caer, el cuerpo cansado de caminar tanto y el frio llegando a los huesos, pero la alegría de haber visto tanto y haber escuchado historias escosas por 2 días, no se le podía pedir nada más a la ciudad.

Me llevaba conmigo, las gaitas y su música, los castillos medievales, las vestimentas escosas, sus iglesias, su historia… Escocia y Edimburgo iban a robarse un pedacito de mí. Lo malo fue que…en el país del whisky y de Johnnie Walker, no llegué a conocer a Johnnie; ¡Y solo sé que el Walker termine siendo yo!!!!....






No hay comentarios:

Publicar un comentario